La conocida modelo paraguaya Vanessa Morais, Miss Tunning Internacional 2026, decidió compartir uno de los capítulos más profundos de su vida. Detrás de la mujer que hoy dirige su propia empresa en Lambaré existe una historia que pocos conocen. A un año de aquella renuncia que cambió su destino, habla de su pasado sin vergüenza, de los momentos en que creyó perderlo todo y de cómo su fe en Jesucristo se convirtió en un pilar fundamental para volver a levantarse.
—Vanessa, muchos te conocieron por la farándula. ¿Cómo comenzó esta transformación?
—Durante años fui modelo, vendía contenido y trabajaba en eventos y espectáculos nocturnos. Después me contrataron como recepcionista en una barbería, pero terminé desempeñándome como masajista. Recuerdo que lloré amargamente porque no quería ese trabajo. Sin embargo, acepté el desafío, aprendí y llegué a destacarme. Hoy comprendo que aquello que tanto me resistía a aceptar terminó siendo una puerta hacia mi propósito.
—¿Qué te llevó a renunciar y emprender sola?
—Viví situaciones que sentí como faltas de lealtad y respeto. Renunciar fue una decisión muy difícil porque no tenía prácticamente nada para comenzar. Trabajé cuatro meses completamente sola y luego aposté por una sociedad comercial que fracasó en apenas tres meses. Fueron golpes muy duros. Cuando parecía que todo iba a terminar, tuve que decidir si me rendía o volvía a empezar.
—¿Cuál fue el momento más difícil de todo ese proceso?
—Hubo un momento en que todo me sobrepasó emocionalmente. Estaba intentando levantar mi emprendimiento, mi sociedad había terminado y sentía que todo se derrumbaba. Llegué a pensar en quitarme la vida porque no encontraba cómo sobrellevar tantas cosas juntas. La depresión puede nublarte tanto el pensamiento que, por un instante, ni siquiera pude pensar en mis hijos. Hoy me duele recordar hasta dónde llegó mi desesperación, pero también entiendo lo importante que es hablar de la salud mental, pedir ayuda y no enfrentar el sufrimiento en silencio.
—¿Qué te dio fuerzas para continuar?
—Mi fe en Dios fue fundamental. En medio de tanta oscuridad comencé a comprender que mi historia no podía terminar allí. Mis hijos, mi fe y las personas que estuvieron a mi lado fueron parte de ese proceso de recuperación. No fue algo que sucedió de la noche a la mañana. Me costó muchísimo, pero fui levantándome poco a poco. Hoy puedo decir que sigo de pie por la gracia de Dios.
—¿Qué representa hoy VM EMPIRE JHV en tu vida?
—Representa mucho más que una empresa. Es el resultado de mis lágrimas, mis esfuerzos y mi perseverancia. Cuatro meses después de aquella etapa tan difícil logré consolidar mi emprendimiento, que hoy cuenta con más de cinco colaboradores. Soy masoterapeuta profesional, estudiante de Fisioterapia, madre y empresaria del rubro del bienestar y la estética. Nunca imaginé que aquel trabajo que un día rechacé terminaría convirtiéndose en mi profesión y en una oportunidad para generar empleo.
—¿Te afecta que algunas personas todavía te juzguen por tu pasado?
—No me avergüenzo de mi pasado ni pretendo borrarlo. Fui modelo, trabajé en la farándula y vendí contenido. Esa también fui yo. Hoy soy una mujer que busca a Cristo y procura vivir de acuerdo con su fe. He recibido elogios, pero también críticas. Aprendí que no todas las opiniones merecen detener nuestro camino. A veces, cuando comienzan a hablar de vos, es porque estás marcando una diferencia. Lo importante es que tus acciones hablen más fuerte que las críticas.
—¿A quiénes les dedicás este primer aniversario de tu nueva vida empresarial?
—Primero, a Dios, porque sin Él no habría encontrado la fortaleza para continuar. A mis hijos, que son parte fundamental de mi vida, y a todas aquellas personas que me acompañaron durante estos meses difíciles. A quienes creyeron en mí cuando todavía no había resultados, a quienes me extendieron una mano y a quienes hoy trabajan conmigo. Es hermoso poder celebrar junto a las personas que también estuvieron cuando había lágrimas e incertidumbre. Mi gratitud hacia ellas es inmensa.
—¿Qué le dirías a la Vanessa de hace un año?
—Le diría que no tenga miedo de comenzar de cero. Que no confunda un fracaso con el final de su historia y que nunca permita que una etapa dolorosa le haga olvidar cuánto vale su vida. Hoy no puedo decir que todo sea perfecto, pero estoy creciendo, aprendiendo y elevándome. Hace un año renuncié a un empleo sin imaginar que hoy estaría al frente de mi propia empresa. No me avergüenzo de la mujer que fui, porque Dios está utilizando cada capítulo de mi historia para formar la mujer que soy. Lo que un día pedí de rodillas, hoy comienzo a celebrarlo de pie.
.Así, Vanessa Morais celebra su primer año desde aquella renuncia que cambió su destino. Su historia no es solamente la de una mujer que logró emprender, sino también la de una madre que atravesó una profunda crisis emocional, encontró apoyo, se aferró a su fe y decidió continuar. Hoy, al frente de VM EMPIRE JHV, en Lambaré, sigue construyendo su futuro con una convicción: su pasado no define su destino y, mientras haya vida, siempre existe la posibilidad de volver a empezar.
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